martes, 19 de agosto de 2008
Nieve de limón...(parte II de muchas otras)
Me encanta combinar sabores, es uno de mis más cálidos placeres, lo confieso, así que la nieve de limón con chile me encanta y me fascina su increíble sabor agridulce, pero quién podría pensar que una nieve de limón iba a marcar el rumbo de nuestras vidas??? nadie!!! es una verdadera locura, pero fue así... bueno en realidad fueron muchas otras circunstancias, pero la nieve de limón fue fundamental!!! Me explico: nuestra relación de amistad era sólamente y nada más que eso, pura amistad o más bien compañerismo por la cuestión del trabajo, de repente bajaba a pedirte algún documento de tu área y nos saludábamos y platicábamos ocasionalmente, coincidiamos en fiestas pero nada más, hasta que una vez se me ocurrió que salieramos en bola todos los amigos de la oficina a jugar boliche, una de mis aficiones aprendidas en los tiempos de mi amor tropical con Alejandra. Y como a todos les gustó la idea de ir en bola al boliche (perdón por la cacofonía), sucedió que empezó un torneo al cual nos inscribimos y tu eras parte de la porra... me encantaba que estuvieras ahí viéndome jugar y liderear al equipo, tenía "feeling" para eso y además era una oportunidad excelente para conocernos más y platicar mejor, así que poco a poco nos íbamos acercando... pero sucedía que yo no me animaba a intentar dar un paso más porque aunque siempre me encantaste con tus ojos, tu pelo, tu cuerpo, tu forma de ser, sabía de tu noviazgo y aunque también sabía que sólo lo veías los fines de semana, nunca he sido lanzado ni bajador de novias, así que no intentaba nada, sólo te contemplaba y con eso me conformaba, con verte (naturalmente sin morbo!! jeje miento!!!). Pero recuerdo perfecto ese día que todo cambió. Como era mi costumbre, antes de empezar el juego me gustaba salir a comprar la nieve de limón con chile que solo a mí y a nadie más del equipo le gustaba (los demás tomaban cerveza y me criticaban porque decían que eso era de nenas, jeje) así que fui y recuerdo que me alcanzaste, ibas con tu pants negro pegadito, super entallado que me encanta como se te ve y me dijiste "...¿me invitas una?? quiero saber a qué saben, siempre te las comes con muchas ganas y se ven buenas..." yo dije claro que sí, anda vamos... salimos a la calle y hacía frío, me acerqué al puesto y le dije al chavito que despacha, dame dos con harrrrrtttttooooo chile, aquí para la dama que quiere probarlas... no se qué fue en realidad lo que pasó, nunca hemos coincidido si fue el frío, las circunstancias o las ganas que ambos nos traíamos, pero lo interesante fue que en lo que nos despachaban las famosas nieves de limón, sopló un airecito muy frío que a ambos nos hizo estremecer y te pregunté, ¿no tienes frío? y me dijiste, "sí, mucho" y sin más me diste un abrazo que literalmente me hizo despegar los pies del suelo.... en un principio y de primera reacción, no supe qué hacer, pero sentir tu cuerpo perfecto tan cerquita de mí, hizo que se me paralizara el corazón (y otras cosas, jeje) y sin remedio te abracé...fue un abrazo rico, tierno, sin morbo, sin malicia, sin doble intención, así lo sentí y así lo recuerdo. No se realmente cuanto tiempo pasó (no debió ser mucho porque no había tanta gente esperando en las nieves), pero para mí fue una eternidad, y la sensación de tenerte tan cerca y entre mis brazos cambió por completo mi vida, porque aún hoy a la distancia (más de cuatro años) recuerdo perfecto esa sensación, esa cosquilla en la panza, ese no se qué que qué se yo que sentí recorrer por todo mi cuerpo, esa cálida sensación que me despertó el olor de tu pelo, de tu cuello, de tu respiración, del latir de tu corazón y la temblorina en las piernas por lo que estaba pasando y por lo que ambos sentimos en ese simple abrazo. Por eso también amo la nieve de limón con harto chilito... porque me trajo hasta ti en un abrazo eterno que me dejó desde entonces y para siempre, prendido de tu ser... te amo con todo mi corazón, a la distancia de ese momento y en memoria de esa nieve de limón (agridulce como nuestro amor) que tomamos juntos.
martes, 12 de agosto de 2008
Nuestra historia (parte I de no se cuantas)
Tenía menos de quince días que me había cambiado a mi nuevo centro de trabajo y recuerdo que me dijeron que tenía que hacer examen para cubrir el perfil del puesto, así que enfilé a la oficina donde tenía que hacer el examen. Éramos varios los compañeros que nos encontrábamos ahí y como siempre, el destino se encargaba nuevamente de que pasáramos desapercibidos el uno para al otro (la verdad es que nos tenía reservado un mejor lugar y un mejor momento para comenzar nuestra historia). Fue hasta la hora en que terminamos el examen y que nos pusimos de acuerdo para ir a comer cuando el destino, Dios o alguna extraña fuerza cósmica nos puso literalmente frente a frente para que nos conociéramos. Llegamos a comer tacos y tú también estabas ahí, nos sentamos en la misma mesa y me presentaron contigo, te sentaste frente de mí pero creo que ni siquiera levantaste la mirada para verme… alguien me dijo, ¿no se conocen? Ella estudió el la misma escuela de derecho que tú!!! Yo contesté ¿a poco? dirigiendo mi mirada hacía ti; ¿quiénes fueron tus maestros?? ¿De qué generación eres? Y así te cuestioné por un rato pero al ver tu apatía supuse que te cotizabas alto y como no hacerlo con ese cuerpo, esa actitud, esos ojos, ese pelo, esa presencia tan fuerte, tan tuya… desde luego no quise ser insistente, y dejé de preguntar. Cuando ordenamos para comer, me tragué mi risa cuando dijiste “Quiero dos tacos pero sin tortilla” jajajaja, dije para mí “¿qué pex con esta princesita?? Tacos sin tortilla?? Entonces no son tacos… qué mamona pensé…” Luego supe que era porque en la oficina habían hecho un reto y apuesta para ver quien era el que bajaba más peso en un mes y la vaquita que se juntó era bastante apetecible. Recuerdo que te pregunté ¿quieres bajar de peso? Pero de donde si estás muy delgada!!!! Nuevamente ni me volteaste a ver y solo alcanzaste a murmurar un “sí verdad?, esa fue toda nuestra conversación ese día, pero me encantaste desde ese preciso momento. Luego supe que estabas comprometida y que estabas por irte a trabajar a otro Estado, por eso habías hecho el examen. Con el paso del tiempo y cuando en alguna ocasión llegamos a recordar estos momentos, me confesaste que en verdad tú también habías sentido cierta atracción por mí, y según tú, así te comportas cuando te sientes nerviosa (jeje, la verdad me ha costado un poco creerlo), pero así fue como comenzó todo, y poco a poco nos fuimos haciendo amigos, o más bien, buenos compañeros de trabajo… y comenzamos a coincidir en fiestas, en comidas y en salidas en bola, pero nunca hubo mayor acercamiento, pues tú estabas comprometida (creo que con miras a casarte) y yo también y en mi percepción, te veías muy enamorada de tu galán, así que nunca intenté nada más ni me acerqué a ti… hasta que empezó ese bendito torneo de boliche!!!! Por eso amo el boliche…
lunes, 11 de agosto de 2008
De regreso
Pues después de dos meses de ausencia, justificada por mi estado de ánimo, he vuelto a sentir la necesidad de desahogarme, de decir lo que siento, de encontrarle un sentido a todo esto que ha pasado... ojalá encuentre las respuestas que ando buscando, ojalá acabe tomando la mejor decisión, ojalá encuentre el camino que me lleve de vuelta a tí, te extraño y ha sido muy difícil sobrellevar todo este tiempo sin escucharte, sin verte, sin estar contigo, sin tu cuerpo húmedo a mi lado por las noches de viernes... Te amo, te amo mucho, ojalá regreses algún día...ojalá me extrañes aunque sea un poco... ojalá me ames.
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