lunes, 25 de enero de 2010

ULTIMO ADIOS

En muchos sentidos, tenía razón la Bruja que me lleyó las cartas aquella tarde de enero de 2004 en la Alameda Central: "Tendrás o tienes una relación con una mujer trigeña, voluptuosa, de enorme cabellera rizada, apasionada, veo muchos conflictos, mucho amor, poco entendimiento, pero al final el saldo será equitativo... nada para nadie, aun no es su momento, les faltan algunas cosas qué vivir para poder estar juntos, no se si en esta o en otra vida o en otros mundos paralelos..."
Ya te conocía, pero ni por asomo pensaba que me hablaban de tí; y efectivamente, tuvimos una relación apasionadda, llena de amor, de muchos conflictos, poco entendimiento, celos, desconfianzas y sobre todo miedos... en lo que sí se equivocó fue en el saldo, creo que son números rojos para los dos, y digo rojos, porque creo que nos dejamos una profunda huella, lastimosa, ardiente, que al menos de mi parte, es complicado poder apagar. Lo describiste bien esta última vez que nos vimos: "...tu te quedas con tus conclusiones, yo con las mías, sin reproches, sin culpables, cada quien que siga su camino..." viéndolo así, creo que en eso tampoco se equivocó la bruja desgraciada, no hubo pérdidas de mas ni de menos para nadie: empate técnico, ambos salimos dañados en igual proporción. ¿Ganancias? pues parece que tampoco.

Sin embargo, he de confesar que me gustaba fantasear con la falsedad en la predicción de que aun no era nuestro tiempo, yo sentía que sí, lo sentí en muchos momentos, sentí que estábamos hechos el uno para el otro, nos complementábamos tan bien en muchos aspectos y platicábamos por horas de tantas y tan variadas cosas, que me es dificil creer que pueda encontrar a alguien mas con quien tenga esas eternas conversaciones de viernes por la noche, escuchando la lluvia, abrazados, con frío en el alma, pero con los pies calientes.

En fin, me gustaba fantasear con que estaba equivocada en esa predicción de que aun nos faltaban cosas por vivir para poder estar juntos, pensé que podíamos luchar contra el destino, contra las circunstancias, y una y otra vez, caimos en los mismos errores, en los mismos vicios, fuimos y venimos del cielo al infierno en dos patadas, y regresábamos solo para comprobar que no había forma de superar los miedos y al final, acabamos por resignarnos, por pensar que era nuestro destino no estar juntos, simplemente no pudimos, y como si se tratara de una mala broma, incontables veces la vida, las personas, las circunstancias, la casualidad y hasta la tecnología, conspiró contra nuestro amor, que en esencia, me gusta pensar que era puro, inocuo al nacer, como un niño, inocente y dulce, y se fue haciendo tristemente adulto, amargo, real, lastimoso; a veces y quizá por un mero instinto de conservación, me trato de hacer a la idea de que en el fondo, nunca hubo tal amor, que nunca existió, pero hay cosas que no admiten otra explicación... ¿Cómo entender todo lo que pasamos juntos? de qué otra forma explicarlo, si no era amor?, no se, no encuentro las respuestas adecuadas.

Finalmente, quisiera fantasear con la idea de que no es en esta vida, sino en otra o en otras cuando nuestro amor pueda concretarse, me niego a aceptarlo!!! incluso, me atrevería a diseñar una teoría distinta al respecto: no es que sea que en otras vidas se podrá consumar nuestro amor, es simplemente que ha sido tan grande y viene de tantos siglos, tantos tiempos atrás, que no hemos podido separarnos, y de cuando en cuando, nos volvemos a buscar, nos volvemos a encontrar, nos volvemos a amar y poco a poco, en cada nueva vida que esto pasa, nos separamos un poquito más, pero solo un poco, porque duele, en verdad, duele mucho... así que no queda más que esperar a encontrarnos en otra vida, en otro tiempo, en otro espacio para seguir intentando, separarnos solo un poco, un poco más...

Termino con lo que dije al principio pero corrijo: En todos los sentidos, tenía razón la Bruja que me lleyó las cartas aquella tarde de enero de 2004 en la Alameda Central, eres tú y solo tú ese amor inconmensurable, apasionado, fulminante, que me tocaba vivir en esta vida. Buena suerte y recuerda que alguna vez, prometimos buscarnos en otra vida... sabré reconocerte, lo juro.