martes, 12 de agosto de 2008

Nuestra historia (parte I de no se cuantas)

Tenía menos de quince días que me había cambiado a mi nuevo centro de trabajo y recuerdo que me dijeron que tenía que hacer examen para cubrir el perfil del puesto, así que enfilé a la oficina donde tenía que hacer el examen. Éramos varios los compañeros que nos encontrábamos ahí y como siempre, el destino se encargaba nuevamente de que pasáramos desapercibidos el uno para al otro (la verdad es que nos tenía reservado un mejor lugar y un mejor momento para comenzar nuestra historia). Fue hasta la hora en que terminamos el examen y que nos pusimos de acuerdo para ir a comer cuando el destino, Dios o alguna extraña fuerza cósmica nos puso literalmente frente a frente para que nos conociéramos. Llegamos a comer tacos y tú también estabas ahí, nos sentamos en la misma mesa y me presentaron contigo, te sentaste frente de mí pero creo que ni siquiera levantaste la mirada para verme… alguien me dijo, ¿no se conocen? Ella estudió el la misma escuela de derecho que tú!!! Yo contesté ¿a poco? dirigiendo mi mirada hacía ti; ¿quiénes fueron tus maestros?? ¿De qué generación eres? Y así te cuestioné por un rato pero al ver tu apatía supuse que te cotizabas alto y como no hacerlo con ese cuerpo, esa actitud, esos ojos, ese pelo, esa presencia tan fuerte, tan tuya… desde luego no quise ser insistente, y dejé de preguntar. Cuando ordenamos para comer, me tragué mi risa cuando dijiste “Quiero dos tacos pero sin tortilla” jajajaja, dije para mí “¿qué pex con esta princesita?? Tacos sin tortilla?? Entonces no son tacos… qué mamona pensé…” Luego supe que era porque en la oficina habían hecho un reto y apuesta para ver quien era el que bajaba más peso en un mes y la vaquita que se juntó era bastante apetecible. Recuerdo que te pregunté ¿quieres bajar de peso? Pero de donde si estás muy delgada!!!! Nuevamente ni me volteaste a ver y solo alcanzaste a murmurar un “sí verdad?, esa fue toda nuestra conversación ese día, pero me encantaste desde ese preciso momento. Luego supe que estabas comprometida y que estabas por irte a trabajar a otro Estado, por eso habías hecho el examen. Con el paso del tiempo y cuando en alguna ocasión llegamos a recordar estos momentos, me confesaste que en verdad tú también habías sentido cierta atracción por mí, y según tú, así te comportas cuando te sientes nerviosa (jeje, la verdad me ha costado un poco creerlo), pero así fue como comenzó todo, y poco a poco nos fuimos haciendo amigos, o más bien, buenos compañeros de trabajo… y comenzamos a coincidir en fiestas, en comidas y en salidas en bola, pero nunca hubo mayor acercamiento, pues tú estabas comprometida (creo que con miras a casarte) y yo también y en mi percepción, te veías muy enamorada de tu galán, así que nunca intenté nada más ni me acerqué a ti… hasta que empezó ese bendito torneo de boliche!!!! Por eso amo el boliche…

3 comentarios:

Unknown dijo...

mmmm, el destino... chin, mejor no hablo.
saludos

Era magia dijo...

es lindo recordar... y super interesante leer tu historia!!! q bna onda q quieras compartirte con los que te leemos...

besito... oye.. en q escuela de derecho estudiaste??

"El Santo" Sin máscara dijo...

princesa: muchas gracias nena!!! que bueno que te guste lo que escribo. Estudié en la Libre de Derecho.

linda: Si caray, el destino... cómo has estado? espero que bien!!! Saluditos