jueves, 12 de junio de 2008

ES UN BUEN TIPO MI VIEJO

Bueno, como lo prometí cuando escribí el post a mi madre en las vísperas del 10 de mayo y dado que este fin de semana se celebra a los papás, pues quiero dedicarle éste a mi viejo adorado, que en realidad es un gran tipo. Mi padre es un hombre excepcional al que admiro y respeto con profundo cariño. Maestro de profesión y enamorado por convicción, siempre ha sido un ejemplo de dedicación, honradez, sencillez, coraje, valentía y lucha constante que ha dejado una profunda huella en mi vida. La verdad es que como pasa en la mayoría de las familias (eso creo), es poco el tiempo que de niño pude convivir con él, ya que siendo un hombre tan entregado a su trabajo, tan responsable y dedicado (como diría el Comanche "Celoso de su deber"), como es de esperarse, pasaba poco tiempo en casa. Pero aún así, no tengo más que recuerdos gratos de mi infancia a su lado: jugando luchitas en la cama, fingiendo ser un pulpo enorme que me atrapaba con sus piernas y no me dejaba salir hasta que le pegaba en su abultada panza para que me liberara… o cuando me quería dormir en medio de él y mi mamá y me decía con su voz fuerte e inconfundible “a la maleta muñeco” y me tomaba con sus fuertes brazos de una mano y una pierna y cual títere de trapo me lanzaba a la cuna para que los dejara dormir a gusto… o cuando me compró mis guantes de box y se puso a entrenar conmigo y sin querer le di un golpe en lugar indebido y por primera y única vez lo derroté en algo (pero fue fault así que no cuenta). También vienen a mi memoria sus regaños que nunca llegaron a ser abusivos ni tampoco hirientes, jamás me puso una mano encima y la vez que me regañó más feo, ni siquiera hubo necesidad de alzarme la voz… solía aniquilarme con palabras suaves, con la historia de su infancia y las pocas oportunidades que él tuvo en comparación con las mías, diciéndome que me tenía que esforzar más y que mientras yo vivía una vida tranquila, él a mi edad tuvo que trabajar y estudiar al mismo tiempo y simplemente, con esas reflexiones, me hacía llorar, era su táctica su estrategia preferida, la retórica siempre ha sido lo suyo, nunca ha perdido una sola batalla cuando de discutir ideas se trata, ese, es mi viejo.
Hombre de contrastes, es al mismo tiempo valiente y decidido, emprendedor y arriesgado pero frío y calculador cuando se siente en desventaja. No es para nada un hombre perfecto, por el contrario, se sabe limitado y por eso es tan sencillo y humilde, fiel a sus orígenes de los cuales nunca se ha avergonzado, nos educó a mí y a mis hermanas, en una cultura donde el esfuerzo y la dedicación son las únicas vías permitidas para salir adelante. El legado más importante que me dejará es sin duda su honradez, incapaz de robarse siquiera un lápiz de su oficina, siempre nos inculcó que no hay nada mejor que dormir con la consciencia tranquila al saberse uno dueño de sus cosas por esfuerzo propio y no a costa de timar a lo demás. Sin duda lo que más le envidio es su decisión, su valentía y su ánimo siempre constante de seguir adelante, de idear y emprender proyectos hasta terminarlos a pesar de la adversidad y de las circunstancias y su fe interminable en él y en sus infinitas posibilidades de conseguir lo que desea, algo de lo que quizá carezco y me gustaría obtener aunque sea por ósmosis. De lo único que quizá siempre me arrepentiré, es de no haberme dado la oportunidad de pasar más tiempo con él en mi adolescencia, en preguntarle más cosas, en tenerle más confianza, en tomarme unas cervezas con él cuando todavía podía y hablar de mujeres y de sexo, creo que hubiera sido divertido y no sé si algún día me atreva a hacerlo, conociéndolo, quizá evada el tema. Por lo demás, hay poco de qué arrepentirse, siempre nos hemos llevado bien, tanto así que es mi “compa” como nos decimos de cariño, mi apoyo, mi faro y mi luz que sin decir nada, me ha guiado en los momentos mas aciagos de mi vida, con su ejemplo y sus palabras que siempre llevo presentes. Así que mi viejo, no me queda más que darte las gracias por todo lo que me has enseñado y he aprendido de ti, a veces me cuesta un poco expresártelo cara a cara, pero se que lo sabes, que puedes sentir lo mucho que te quiero y lo mucho que te admiro, por tu nobleza de alma y a la vez tu valentía para afrontar la vida, tu grandeza de espíritu y tu sensatez, pero sobre todas las cosas, como te lo dije cuando terminé mi carrera y me titulé, te doy las gracias porque siempre, invariable e inconfundoiblemente, has creído en mí. Gracias papito chulo!!!!! Espero algún día, ser como tú.

1 comentario:

white dijo...

Muy emotivo tu post, se ve que tanto tu papa y tu mama, cumplieron muy bien con su rol. El EJEMPLO vivo de como guiarte en este camino de la vida.

Otorgan las lecciones mas entrañables de la vida.

Me alegra q todos estos recuerdos los tengas tan vivos y que estes con la conviccion de que lograras ser como ellos , eso te lo aseguro.