lunes, 2 de junio de 2008

¡¡¡Qué bonito es lo bonito!!!

Revisando mi correo electrónico me encontré este fragmento que tuvo a bien enviarme mi princesa una vez de tantas que habíamos peleado y terminado, mandándonos directito al demonio sin escalas y sin regreso, jeje… lo leo y se me eriza el cuero: decía que me extrañaba y que había encontrado en Internet ese texto y le había gustado mucho y me lo mandaba en memoria de los buenos momentos que habíamos pasado juntos. He aquí el texto, que para mi gusto, no tiene desperdicio y en realidad me encantó. A decir verdad, después de leerlo, tuve la imperiosa necesidad (como siempre) de regresar con ella y parece desde entonces, desde siempre, cuento de nunca acabar... demonios!!! no cabe duda que soy altamente vulnerable a sus besos, simplemente son mi perdición...

"Hacíamos el amor compulsivamente. Lo hacíamos deliberadamente. Lo hacíamos espontáneamente. Pero sobre todo, hacíamos el amor diariamente. O en otras palabras, los lunes, los martes y los miércoles, hacíamos el amor invariablemente. Los jueves, los viernes y los sábados, hacíamos el amor igualmente. Por últimos los domingos hacíamos el amor religiosamente. O bien hacíamos el amor por compatibilidad de caracteres, por favor, por supuesto, por teléfono, de primera intención y en última instancia, por no dejar y por si acaso, como primera medida y como último recurso. Hicimos también el amor por ósmosis y por simbiosis: a eso le llamábamos hacer el amor científicamente. Pero también hicimos el amor yo a ella y ella a mí: es decir, recíprocamente.
(...)
Muchas veces hicimos el amor contra natura, a favor de natura, ignorando a natura. O de noche con la luz encendida, mientras los zancudos ejecutaban una danza cenital alrededor del foco. O de día con los ojos cerrados. O con el cuerpo limpio y la conciencia sucia. O viceversa. Contentos, felices, dolientes, amargados. Con remordimientos y sin sentido. Con sueño y con frío. Y cuando estábamos conscientes de lo absurdo de la vida, y de que un día nos olvidaríamos el uno del otro, entonces hacíamos el amor inútilmente. Para envidia de nuestros amigos y enemigos, hacíamos el amor ilimitadamente, magistralmente, legendariamente. Para honra de nuestros padres, hacíamos el amor moralmente. Para escándalo de la sociedad, hacíamos el amor ilegalmente. Para alegría de los psiquiatras, hacíamos el amor sintomáticamente. Y, sobre todo, hacíamos el amor físicamente. También lo hicimos de pie y cantando, de rodillas y rezando, acostados y soñando. Y sobre todo, y por simple razón de que yo lo quería así y ella también, hacíamos el amor voluntariamente."

"Palinuro de México" Fernando del Paso (México, 1935)

1 comentario:

CatrinA dijo...

sin mas palabras k decir, k hacer el amor es uno de los placeres mas delisciosos k puede existir

bexobaxo y k pases un rico fin d semana... haciendo l amor